Envuélvete en el sedoso celofán de la ternura
y permite que te descubran con manos afanosas,
que insistentes reclaman tu cariño…
Pon un moño colorido sobre tu corazón
y permite que lo desenreden,
para que fascinados descubran sus fibras más hondas...
Coloca cascabeles sobre tus mejillas
para que conozcan la música de tu alma
que muchas veces ignoran...
Pon en oferta tu tiempo,
como si la misma eternidad dependiera
de la demanda que de él hagan...
Sé cada adorno que colocas en tu casa,
y permite que te disfruten, en vez de admirarte.
Transfórmate en el beso que añoran,
en la caricia con la que sueñan,
la seguridad en la que confían,
porque, lo sabes bien,
tu donación es su capacidad futura de dar...
...y quizá cansado y maltrecho de tanto ser envuelto y desenvuelto,
usado, apretado y amado,
podrás descubrir en el alucinado rostro de su regocijo por tenerte,
que el mejor regalo de navidad que recibieron...
...Fuiste tú 